NUEVA YORK, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos Barack Obama hizo anoche un llamado al sentido común para evitar que ese país, por primera vez en su historia, se declare en suspensión de pago y provoque una crisis internacional de imprevisibles consecuencias. "Incumplir nuestras obligaciones de pago es temerario e irresponsable", advirtió el presidente norteamericano en un desesperado intento de que demócratas y republicanos lleguen a un acuerdo para ampliar el límite del endeudamiento, antes del 2 de agosto.

En un discurso a la nación, el mandatario describió sin eufemismos la grave situación -sin precedentes- que se vive en Washington y alertó, a cinco días de alcanzar un acuerdo, que las consecuencias de un impago serían desastrosas para la economía norteamericana. "Por primera vez en la historia nuestro crédito sería degradado de la calificación Triple A, lo que dejaría a los inversores de todo el mundo preguntándose si Estados Unidos es todavía una buena apuesta; los tipos de interés se dispararían y, con ellos, las hipotecas y los créditos. Nos enfrentaríamos a una profunda crisis, enteramente provocada por Washington", dijo.

No obstante la falta de acuerdos para acercar posiciones, Obama confió en lograr un acuerdo antes de la fecha límite. "Les dije a los líderes de ambos partidos de que deben llegar a un acuerdo en los próximos días, que puede ser aprobado por ambas cámaras del Congreso, un compromiso que yo pueda promulgar. Y estoy seguro de que podemos sellar este compromiso", dijo. Momentos después del discurso de Obama, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo que Estados Unidos no puede entrar en cesación de pagos. (Reuters-AFP-Télam)